REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL

EL BLOG DE LA MATRIOSKA

27° Maratón de los Cuentos de Guadalajara: la fiesta de las historias

El fin de semana recién pasado tuvo lugar la 27° edición del Maratón de Cuentos de Guadalajara, ciudad ubicada en la comunidad de Castilla-La Mancha, España. Como seguimos de Mentorado, aprovechamos de pasar por ahí a ver qué tal (mentira, teníamos todo fríamente calculado para no perdernos esta fiesta de la palabra).

Afiche Maratón, seleccionado entre 60 propuestas.

¿Qué es lo que nos llamaba la atención? En primer lugar, su historia. No hay muchos eventos o espacios de narración oral que cuenten con esa cantidad de años, ni en España ni en América. 27 años seguidos es cosa de mucho respeto. En segundo lugar, sus números. En la Maratón de Cuentos se narran historias por 46 horas seguidas (marca ya registrada en el libro de Record Guinness), con cerca de 1500 narradores y unos 250 voluntarios. En tercer lugar, sabíamos que es el punto de encuentro de muchos narradores y narradoras de toda España, y que tendríamos la posibilidad de escucharlos. Por último, es difícil encontrar otro evento en Hispanoamérica más importante para el arte de contar historias.

Les contamos cómo fue nuestra experiencia, minuto a minuto, cuento a cuento.

El viernes 15, a eso de las 17:00, desde el escenario principal ubicado en el Palacio de Antonio Mendoza, arranca el 27°  Maratón de Cuentos de Guadalajara con la historia narrada por el propio alcalde, como es tradición desde 1992.

Aquí tenemos que hacer el primer alto para explicarnos el éxito de este evento. Nos parece que el hecho de que el alcalde cuente el primer cuento no es mera tradición. Si se mantiene es porque el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil (la organización a cargo del Maratón) ha sabido hacer bien las cosas e involucrar a toda la ciudad. No es solo el alcalde. Los bares y restoranes del centro histórico de Guadalajara ponían en sus vidrios poemas que terminaban con el hashtag #27MaratondeCuentos. Las calles estaban engalanadas con bonitas decoraciones. Los monumentos históricos de la ciudad abrían sus puertas para tener cuentos. Al Maratón lo cuidan mucho. La ciudad se siente orgullosa y feliz de que exista y lo defienden con mucha fuerza. Por ejemplo: hace unos meses se anunció desde el Ayuntamiento que habría un recorte de 6.000 euros para el Maratón, por razones que no tenemos demasiado claras. Lo cierto es que la gente se movilizó, alegó, exigió, asistió a reuniones, llamó a la prensa, y finalmente se logró recuperar para la siguiente versión ese dinero. 6.000 euros para un evento que recibe más de 70.000 no parece demasiado. Pero es que no se trata de si es poco o mucho. Se trata de defender un evento que se ha convertido para los guadalajareños en todo un símbolo de su ciudad, tanto así que ya fue declarada fiesta de interés turístico regional, lo que da un gran paso en la ambición de convertir a Guadalajara en “la ciudad de los cuentos”.

Por eso, que comience narrando el alcalde no es anecdótico. Es un mensaje que parece decir: esto es de todos y en algún momento celebraremos 100 años de Maratón. No se va a acabar porque cambien las autoridades. No es patrimonio de los gobiernos sino de los ciudadanos. El alcalde de turno no tiene otra salida que sumarse y dar la cara, aunque haya intentado recortar el presupuesto, y no solo se trata de estar presente sino empezar con la primera historia.

El Maratón continuará por 46 horas, ininterrumpidamente, en el escenario principal. Este suele ser el magnífico Palacio del Infantado, pero por supuestos problemas de aluminosis no se pudo utilizar este año, trasladándose al Palacio de Antonio Mendoza, un lugar de todos modos maravilloso y con una acústica muy decente para lo grande del espacio. Subirán al escenario niños, padres, familias, la policía, profesores, coros poéticos, narradores emergentes y también los profesionales, cuya presencia se hace coincidir con el horario estelar (22:00 a 01:30 horas, más o menos). En las horas más populares, el Palacio de Antonio Mendoza puede contar con unas 400 personas sentadas y otro centenar de pie. En los momentos más bajos, por ejemplo a las tres o cuatro de la mañana, de todos modos habrá unos 40 parroquianos. A la mañana siguiente llegarán los “duchados” y todo tomará nuevas fuerzas.

Niñas contando en el escenario principal del Maratón

Pero además del escenario principal, hay varios otros funcionando de forma paralela. Según nos contaban, esto fue todavía más intensivo este año porque el Palacio de Antonio Mendoza tiene la mitad de la capacidad del Palacio del Infantado, entonces se programaron más actividades paralelas para que el entusiasta público se dividiera y no se colapsara el escenario principal.

A las siete de la tarde del viernes tuvo lugar un evento importante dentro del Maratón, y particularmente para nosotros: el espacio de los Narradores “Inauditos”. Es decir, narradores que nunca han sido contratados por el Seminario de LIJ, y que pueden postular para contar 20 minutos en un escenario paralelo, en este caso, en la Biblioteca Pública de Guadalajara. Es interesante porque van muchos narradores y programadores a conocer a las “nuevas generaciones”. Andrés postuló y fue seleccionado, y pudo presentarse junto a otros cinco narradores: Alvaro González , Carlos Arribas (ambos de España), Paola Davico (Argentina), Ana María Caro (Colombia) y Simone Negrín (Italia).

Andrés Montero narrando en el espacio de Narradores Inauditos. Fotografía de Juan Bruno.

Los cuentos seguían imparables en el escenario, y después de los Inauditos corrimos al Palacio de Antonio Mendoza para ver a los narradores profesionales. Tuvimos la suerte de escuchar a narradores como Aurora Maroto, Pablo Albo o Eugenia Manzanera. Son los narradores contratados por el Seminario, que cuentan en los diferentes espacios y lo hacen también en el escenario principal en el mejor horario.

En la madrugada, cuando hay menos público, se intenta programar buenos espectáculos, por lo que entre cuatro y siete de la mañana un grupo de profesionales estuvo improvisando cuentos relacionados con el tema del Maratón de este año: las estrellas.

Carles García Domingo en el Salón Chino del Palacio de la Cotilla, Guadalajara. “Monucuentos”

El sábado por la mañana tuvieron lugar los “monucuentos”: espectáculos unipersonales que se desarrollan en diferentes espacios patrimoniales de la ciudad. Tuvimos oportunidad de escuchar a Carles García Domingo y disfrutamos mucho de su función en el maravilloso Salón Chino del Palacio de la Cotilla. Pero cuando corrimos hasta la Cripta de San Francisco para escuchar a Pablo Albo, el aforo ya estaba lleno. Y he aquí uno de los comentarios más repetidos entre los asistentes: son tantas actividades que te pierdes demasiadas cosas. Y sí, es cierto. Pero por otro lado, todas las actividades (al menos las que estuvimos nosotros) estaban a tope de público. Quizás el problema, si hubiera uno, es juntar en 46 horas una programación que podría hacerse todo el año. Pero entonces no tendría la fuerza que da un solo evento gigantesco. Con todo, debe haber sido esta reflexión la que llevó al Seminario de LIJ a organizar una vez al mes el “Viernes de los cuentos”, de lo cual ya les contamos en esta entrada, como una forma de tener cuentos durante todo el año y no solamente en el Maratón.

Entre conferencias científicas, maratón y monucuentos, llegamos a la tarde del sábado, momento en que le tocó contar a Nicole en el escenario principal. Para contar, simplemente hay que inscribirse con antelación. Y al momento de contar, seguir algunas reglas: no contar más de diez minutos, no leer, y preocuparse de contar una historia y no tu vida. No todo el mundo sigue las reglas, por supuesto. Siempre habrá gente leyendo, o sin ensayar, o alargándose mucho más de la cuenta. Hasta hubo una rusa que contó… en ruso, y por más de diez minutos, mientras la gente bostezaba o aprovechaba para irse a tomar un café. En cualquier caso, debe ser muy difícil evitar estos traspiés. Sobre todo porque se trata de un evento ciudadano, donde cada uno es responsable de lo que ocurre, más allá de que el SLIJ sea la entidad que hace el empuje principal. Lo que sí es inevitable en un evento como este es que haya retraso. Nicole salió a escena dos horas después de lo previsto y casi nos perdemos la siguiente actividad: el Festival de Narración Oral.

José Luis Gutiérrez,”Guti”, en el Festival de Narración Oral (Teatro Moderno, Guadalajara)

Este se lleva a cabo en el Teatro Moderno, en el marco del Maratón, y se presentan espectáculos de narración oral que, a diferencia del Maratón donde todo es gratuito, tienen un valor de entrada de 4 euros. Esto es muy importante, pues el público entiende que en el Maratón escuchará a narradores principiantes que a lo mejor se suben por primera vez a un escenario, pero que existen narradores profesionales que se dedican a esto, que hay una diferencia abismal entre unas propuestas y otras, y que bien vale la pena pagar 4 euros (una entrada casi simbólica) para escucharles. Nosotros solo pudimos estar presentes en la última función, a las nueve de la noche, presentada por José Luis Gutiérrez (“Guti”), quien tiene una propuesta muy especial y atractiva: solo cuenta cuentos recogidos por él mismo en los campos de Zamora. El espectáculo es realmente imperdible, aunque a nosotros nos tomara algunos minutos acostumbrarnos al vocabulario que ocupa Guti, que cuenta como le contaron, explicando incluso las circunstancias en que se lo contaron. Como todo en el Maratón, el Teatro estaba repleto.

 

En la noche de ese día, mientras en el escenario principal seguían sin cesar los cuentos, la asociación de narradores profesionales AEDA organizó una narratón en la “puñetera” calle, a las afueras del Palacio del Infantado, la sede usual del Maratón. La contada era simbólica: una forma de recordar que los cuentos siempre han sido en ese lugar y que esperan que se reabran las puertas del palacio para el año que viene. Se hacía memoria, además, de cuando la gente estuvo contando dos años a las afueras del Teatro Moderno, cerrado por el Ayuntamiento, hasta que lograron que se reabriera.

Los narradores de AEDA a las puertas del Palacio del Infantado

Y volvemos a lo mismo: un evento de este tipo existe y permanece porque lo cuidan mucho. El Seminario, la ciudad, los narradores. La narratón de AEDA fue excelente y nosotros estábamos ahí, en primera fila, escuchando a catorce narradores que congregaron a unas doscientas personas en la calle.

En la madrugada del domingo tuvo lugar el esperado espacio de “cuentos mínimos” o microcuentos, que por su fama logra congregar a mucha gente pese al horario, al frío o al sueño. Los cuentos mínimos ya van anunciando el final del Maratón, que llegó a eso de las tres o cuatro de la tarde, en voz de las distintas personas que conforman el Seminario de LIJ, quienes fieles al tema que motivaba esta versión contaron los mitos que explican y dan nombre a las constelaciones estelares.

46 horas de cuento, 716 cuentos contados por 1524 contadores, más de 250 voluntarios, una cantidad asombrosa de público en cada actividad, una ciudad entera volcada a escuchar cuentos. Se nos cae la baba, nos sacamos el sombrero, aplaudimos hasta que los teatros se vengan abajo.

Es cierto que nunca nos han gustado mucho los maratones de cuentos. Es cierto que en ciertos horarios la escucha no es la mejor, que hay mucho movimiento y hasta niños corriendo arriba del escenario ante la vista y paciencia de sus padres indolentes. No, no es el mejor lugar del mundo para contar cuentos. No lo es tampoco para escuchar cuentos. Lo maravilloso es el lugar de privilegio que puede alcanzar esta práctica tan desechada en otros lugares: la de reunirse en torno a la palabra. Además hay algo territorial, algo de ciudad, algo de orgullo. Por eso esto funciona en una ciudad relativamente pequeña como Guadalajara. Seguramente no funcionaría en Santiago de Chile (se intentó hacer algo parecido hace unos años, pero no tuvo continuidad). Y quizás la respuesta a la imposibilidad de que se realice algo así en una ciudad grande está en que no hay apego territorial, patrimonial, ese orgullo de decir: en mi ciudad se cuentan cuentos. Desde luego que Santiago no lograría ponerse orgulloso de algo así, porque somos ocho millones de personas con miles de actividades distintas. ¿Pero y Castro, o Valdivia, o Melipilla, o alguna ciudad del norte donde hay muchas historias y cuenteros? A lo mejor ahí sí. A lo mejor ahí, sí. Al menos habría que intentarlo.

Hubo varios niños que contaron cuentos (¡y muy bien, además!). Nos gusta imaginarnos a esos niños cuando sean viejos, que a lo mejor ya viven en otro país, explicando a los pequeños rapaces del pueblo: “cuando yo era niño, mi ciudad se detenía durante un fin de semana y contábamos cuentos por dos días seguidos”. Los habitantes de ese otro lugar dirían: “¡no puede ser! ¡Nos está contando una mentira!” Pero él dirá que sí, que puede ser, que así era. Y a lo mejor, si Guadalajara sigue cuidando su gran evento como hasta ahora lo ha hecho, aquel niño que ahora será viejo podrá agregar: “y todavía se hace. No tienen más que acercarse a mi ciudad en el segundo fin de semana de junio y lo verán”.

 

 

Ciertamente hay bastante más que contar del Maratón, como por ejemplo aquello del Maratón Viajero, que se realiza en los pueblos aledaños a Guadalajara. Pero esta entrada ya se hace demasiado larga así que ustedes mismos pueden revisar toda la info en el sitio oficial del maratón.

 

Mentorado 6. Notas de lectura: “Los cuentos de Ahigal”.

Hemos leído mucho en estos meses, y a ratos dan ganas de hablar de todos los libros. Comentar, por ejemplo, la maravillosa novela “Narradores de la noche”, del sirio Rafik Schami, donde el mejor contador de historias de Damasco pierde la voz misteriosamente. O referirnos a la colección “En teoría” de la editorial Palabras del Candil, donde podemos encontrar libros perfectos para un primer acercamiento a la narración oral como “Contar con los cuentos” de Estrella Ortiz, y una alucinante reunión de la física, la ciencia, el cine y la oralidad en “La narración fractal” de Héctor Urién, o un extraño y fascinante recorrido de viajes, apuntes y anécdotas de narración oral en “Palabra de cuentero”, de Nicolás Buenaventura. O hablar de los libros eróticos que Pep Bruno, nuestro mentor, guarda en la parte más misteriosa de su biblioteca: “el infierno”. Libros eróticos de la antigua arabia, cuentos de Anaís Nin. O irnos hacia el otro lado y pensar en los … ¿40? ¿50? libros de cuentos de LIJ que hemos leído para buscar repertorio nuevo, para aprender a contar con libros. Quizás tengamos tiempo para hablar de todo.

Por ahora, quisiera referirme particularmente a un libro gigante y sencillo: “Los Cuentos de Ahigal. Cuentos populares de la Alta Extremadura”, también publicado por Palabras del Candil (pueden conocer más de esta editorial en su página web).

En esta colección de cuentos, nos encontramos con cientos de historias que recopiló José María Domínguez Moreno en el pueblo de Ahigal, cercano a Cáceres, en la comunidad de Extremadura. La transcripción mantuvo la particular forma de hablar de los habitantes del pueblo, pero haciéndolo legible. Al leer cada historia tenemos la sensación de estar en una taberna, o una posada, o a la salida de la iglesia, o caminando por el campo, acompañados de algún narrador ocasional. Hay versiones maravillosas de cuentos clásicos, muchísimos chistes, cuentos de tontos, de curas y de sabios, de animales y de enamorados.

Pero quizá lo más interesante sea encontrar historias que uno, de una manera u otra, ya conocía. Es posible ver perfectamente cómo se mantuvo la estructura de un cuento clásico (por ejemplo, “El lobo y los siete cabritos”), pero alimentado de la esencia misma del pueblo. Podemos oír, al leer, a las viejas y los viejos que repitieron esta historia, y que al olvidar improvisaron, y que al improvisar dieron una nueva impronta al cuento. Leer este libro es ver el viaje de los cuentos.

Mi padre (escribe Andrés, me paso al singular en este momento porque decir “nuestros padres” no tendría sentido) contaba a su vez que su padre contaba algo que le había ocurrido a un señor conocido (suena enredado, pero la transmisión de la oralidad es así). El caso es que este señor apostó con sus compadres que se metía en el cementerio de noche, y enterraba su espada al final del camino. Y eso hizo. Y cuando giró, con la espada ya enterrada, con el cementerio oscuro como boca de lobo, sintió cómo le tiraban de la capa. Y entonces cayó muerto del susto. Claro, había sido que la espada había enterrado la capa, sin querer, y por eso sintió el tirón. Y yo estaba seguro que esto le había ocurrido a aquel conocido de mi abuelo, en algún cementerio de Colchagua. Pero hete aquí, que en Ahigal, a miles de kilómetros de distancia, pasando un océano entero, yéndose hacia el interior de España, en un pueblo de no más de 2000 habitantes, se contaba la misma historia (solo que en vez de espada, era un clavo y un martillo).

Al encontrar esta historia en “Los cuentos de Ahigal”, me sentí, yo también, parte del viaje de los cuentos. Y me sentí unido al mundo. Y pensé en que todos hemos sido migrantes, y todos hemos contado y escuchado historias, y que contar cuentos nos hace más humanos. Y quizá eso es lo que tienen los cuentos: nos conectan otra vez con el mundo.

La hermosa tarde en Ahigal

Y además, Nicole y yo tuvimos la suerte de estar hace poco en Ahigal, donde Pep y Mariaje tienen una casa de descanso. Y al escuchar hablar a su gente nos dimos cuenta del cariño con que se habían recopilado aquellas historias. Se mantuvieron expresiones como “viluí” o “velahí”, que sería como decir “y velo ahí”, “y ahí estaba”… Incluso, al final del libro tenemos un pequeño diccionario de expresiones de este tipo, y de palabras que a lo mejor ni siquiera se conocen fuera de Ahigal.

 

 

Hay que decir también que casi todos los informantes (quienes contaron los cuentos) ya están muertos. Y eso debe hacernos pensar en la importancia de recopilar las historias hoy mismo, porque mañana puede ser tarde.

Este libro es un pequeño gran tesoro que llevaremos a Chile. Una de las tantas cosas que nos llevaremos de regreso.

Mentorado 5. Contando en Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y La Rioja

Pep Bruno contando a niños de primaria, mientras Andrés espera su turno tras bambalinas

Tal como ocurre en Chile, abril viene a ser como la Navidad de los narradores en España. Todos tienen mucho trabajo por la celebración del día del libro el 23 de abril (en conmemoración de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega). Nuestro querido mentor Pep Bruno no es la excepción, así que nos tocó acompañarlo en parte de lo que tal vez será su semana más intensa en este 2018. Comenzamos con funciones en Madrid, en un colegio cuya presencia de inmigrantes era notable. Tanto así, que había cursos donde solo había un niño español. El resto eran árabes, fundamentalmente marroquíes. Para los que no conocen el trabajo de Pep, una de las cosas más llamativas es el vocabulario que utiliza. Es natural que la bruja saque una llave de la “faltriquera”, que un niño haga esfuerzos “ímprobos”, que no se pueda “vadear” ni “salvar” un abismo, que la grasa de una perdiz asada caiga “jocunda” a las brasas, y que todo esto ocurra en un breve “ínterin”. Lo interesante es que en ningún caso significa un problema para el público. Todos podemos entender por el contexto las palabras que no conocemos, incluso los niños que tienen otra lengua materna. Al final, suele ser una de las cosas que más agradecen y resaltan quienes contratan. Es una forma de demostrar, también, que no es necesario, ni en oralidad ni en literatura, decir todo de la forma más rudimentaria a los niños.

Las funciones en Madrid fueron muy bonitas y nosotros tuvimos la oportunidad de contar algunos cuentitos que hemos ido encontrando en estos meses en España. Después de las funciones siempre tenemos muchos cientos de kilómetros que hacer con Pep hasta el siguiente colegio, por lo que él aprovecha para hacernos observaciones, sugerencias y comentarios. Lo mejor de todo es que nos vinimos encontramos tres apasionados por los cuentos – tres militantes de la palabra, nos gusta decir -, así que no nos para la boca.

Con tanto viaje, en estos meses ya hemos recorrido casi toda España. Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Aragón… Realmente, tenemos mucha suerte.

Ese día recorrimos Castilla-La Mancha, pasando por pueblos muy pequeños, algunos incluso abandonados. Y cada tanto en tanto, aparecen castillos. El de Molina de Aragón destaca, así que paramos a almorzar en este pueblo y dimos alguna vuelta por ahí.

Antiguo puente en Molina de Aragón

En la tarde llegamos a un pueblo que se llama Alcorisa, en el cual Pep ofreció una función para público adulto que nosotros ya habíamos visto, lo cual nos pone más atentos para ver diferencias, reacciones, etc. Fue una función para unas cien personas, o tal vez más, organizada por la Biblioteca. Nuevamente nos corroe la envidia. ¿Qué tan lejos estamos de que exista interés constante por presentaciones para adultos, en todos lados, en ciudades grandes y pequeños pueblos? Bueno, seguro que vamos camino a ello.

Alcorisa nos fascinó, realmente es un pueblo muy bonito. Ya nos queríamos quedar unas semanas ahí cuando tuvimos que seguir viaje. Llegamos a Maella, pequeño pueblo que nos recibió en un gran teatro. En la noche alojamos alojamos en Alfaro, donde a la mañana Pep hizo su función para adolescentes, con un dominio de este público, siempre complicado, que nos gustó mucho. Lo que más nos llamó la atención fueron los minutos finales, donde Pep ofrece la palabra para que los jóvenes hagan preguntas. Así, la historia (que en este caso quedaba abierta) puede continuar, pero en un modo distinto, de conversación, que se hace muy interesante y deja en el público la sensación de haber visto la película y además el documental con detalles de la producción y filmación.

Hubo otra función para secundaria en Cervera, y finalmente llegamos a Logroño, capital de la comunidad de La Rioja, famosa por sus vinos. Aquí pudimos compartir con Carles y Sonia, directores de “La zarándula”, quienes (entre otros muchos, muchos proyectos) llevan desde hace 28 años la programación de cuentos para adultos en el bar La Luna, uno de los espacios con más larga data de cuentos en España y sin duda uno de los más prestigiosos. Carles García Domingo tiene una historia particular: su familia cuenta con nueve generaciones de contadores de historias. También tuvimos la oportunidad de conversar con él y con Sonia, y de hacerle una larga entrevista sobre la profesionalización y la ética en la narración oral, tema que por estos días nos preocupa mucho.

Nicole contando en Aragón

Se nos van ocurriendo muchas ideas al ver cómo funciona la narración en España. A veces, hay que decirlo, nos desanimamos un poco al ver lo lejos que estamos de un nivel mínimo de profesionalidad en la narración en Chile. Pero, como todo en la vida, aquí las cosas no son perfectas y España adolece de muchas problemáticas que también tenemos en el Cono Sur: programación que no indica nombre del cuentista, plagio del trabajo de otros, gente contando gratis porque contar “es un regalo” o porque lo hacen “con mucho cariño”, etc. Sin embargo, nuestra visión desde afuera es que tener una asociación seria como AEDA, o referentes importantes que sacan la voz y dicen lo que no les parece bien, como Carles, impiden que las malas prácticas se propaguen demasiado.

De todos modos, todo hay que ponderarlo y atender a la realidad de nuestro país, donde hay proyectos o ideas que simplemente no son realizables aun, al menos hasta tener un público consolidado, una programación estable, espectáculos de calidad. Y eso lo dará el tiempo, seguro, y sobre todo, el trabajo del colectivo.

Regresamos a Cabanillas del Campo felices y con mucho que conversar, y pensar, y discutir, y con muchas ganas de lanzar ya los primeros libros de la Editorial Casa Contada, que, esperamos, tenga su primera publicación durante este año. Si de algo estamos totalmente convencidos y podemos decir con toda seguridad y responsabilidad, es que en Chile estamos muy, muy atrasados en la reflexión teórica de la práctica narrativa y, por ende, en la publicación de libros de este tipo.

Ya les contamos cómo sigue la fiesta de la palabra por estos lados.

Mentorado 4. Empezando a contar

La semana pasada ocurrieron varias cosas interesantes relacionadas con nuestro mentorado de formación en narración oral. El lunes, acompañamos a Pep a la Radio Castilla La Mancha para participar del programa “Las dos miradas”, junto a Juan Solo y Lorena Motos. Donde, cada lunes invita a una bibliotecaria y a un narrador o narradora oral para hablar de literatura y narración. El programa del lunes pasado comenzó con una mención importante al Día de la Literatura Infantil y Juvenil, que se celebra cada 2 de abril en recuerdo del nacimiento deHans Christian Andersen, considerado como el primer escritor de literatura infantil. 

En nuestro turno, hablamos un poco del panorama de la narración en Chile y de lo que significa ser un autor y narrador oral (en el caso de Andrés). Al final, Andrés recitó el poema “La madre del cordero”, del gran Tito Fernández. Pueden escuchar el programa aquí.

El día jueves, en tanto, La Matrioska tuvo su primera presentación en España (y de paso, en Europa), con el espectáculo “Cuentos para reír y soñar” presentado en la Biblioteca Pública de Cabanillas del Campo. La sala se llenó para escuchar estos cuentos traídos desde Chile y nos hicieron esta bonita nota en el Ayuntamiento, que pueden leer aquí.

 

Sin embargo, lo más interesante para nosotros vino después, cuando Pep y el narrador Manuel Légolas, del grupo Légolas (organizadores del Festival Alcalá Cuenta, el cual tendrá lugar este fin de semana y esperamos ansiosos) nos hicieron algunas críticas constructivas sobre nuestro trabajo, mientras tomábamos una merecida cerveza. La posibilidad de que narradores con años de

 

experiencia puedan comentar aspectos de tu trabajo es muy interesante. Nos hicieron pensar en algunas cosas que hemos mantenido desde que empezamos a contar, quizá porque en algún momento necesitamos paliar nuestra inexperiencia, pero que en este momento de nuestra carrera, cuando ya tenemos recursos narrativos suficientes para sostener una historia, se pueden hacer innecesarias. Por ejemplo: el uso de algunos instrumentos musicales. Mucho que pensar y trabajar en estos días.

 

 

La semana terminó con el lanzamiento del libro “Los días pequeños”, de Pep Bruno, en Madrid. Un evento muy emocionante, y un libro sencillo y divertido que devoramos en apenas un día. Un libro que habla de un pueblo, que es, en el fondo, el pueblo de todos los que tuvimos pueblo o soñamos con haberlo tenido.

En estos días, preparamos nuevas historias para contar a dúo, con la guía de Pep. Y no podemos dejar de pensar en que un Mentorado es una de las mejores formas de aprender. Ojalá todo el mundo tuviera esta oportunidad.

Mentorado 3. Primer mes en España

Ya ha pasado un mes desde que llegamos a España (con nuestra maleta cargada de ilusiones, etcétera) para este Mentorado de Formación en Narración Oral con Pep Bruno. Nos gustaría contarles en qué ha consistido esta experiencia tan distinta y tan enriquecedora de formación y qué cosas hemos visto y aprendido.

Nicole contando en el Café María Pandora, en el Día Internacional de la Narración Oral

Con Pep nos hemos organizado según su calendario, repleto de funciones por toda España en estas fechas. Pero cuando le toca estar en casa, nosotros vamos para allá (vivimos en un piso que está a cinco minutos caminando de su casa, así que ya somos como de la familia) y nos instalamos a trabajar por cuatro, cinco, seis horas. Este trabajo consiste en hablar de diversos temas relacionados a práctica de la narración oral sobre los que Pep ha reflexionado. Avanzamos lento, claro, porque nosotros somos los preguntones del curso y Pep es el profesor entusiasta que sigue el rumbo que la misma clase propone, y no tanto uno que esté previamente establecido. De todos modos, siempre regresamos al hilo inicial. Así, en este mes hemos podido hablar de tantas cosas que sería muy difícil enumerarlas. Además, a cada rato se nos ocurren nuevos proyectos para realizar en Chile y poner nuestro trabajo en servicio de los cuentos (tenemos una lista en el cuaderno que se titula “Ideas”, y ya va por las quince. A ver si nos alcanza la vida).

Pep Bruno en el espectáculo “Este cuento vino a mí” en la Biblioteca de Tres Cantos, Madrid

Ya desde esta semana hemos acompañado a Pep a alguna de sus funciones, con lo cual podemos ver en la práctica todo lo que hablamos en teoría. Es sin duda algo que nos nutre mucho para reflexionar y discutir. Esta semana pudimos ver una función para bebés de 0 a 2 años (algo que nosotros nunca hemos hecho), y ayer viernes un espectáculo para adultos en Madrid. Este espectáculo, “Este cuento vino a mí, vino a mí, vino a mí” ya habíamos tenido oportunidad de escucharlo en Santiago de Chile, pero ahora fue muy interesante verlo desde una nueva óptica, considerando todo lo que hemos hablado en estas semanas de mentorado.

Es llamativo el lugar que tienen los cuentos en España. Los narradores locales, claro, creen que podría ser mucho más importante y sin duda que así debería ser, pero cuando comparamos con la realidad de nuestro país nos parece que han avanzado muchísimo. En la entrada anterior hablábamos de los Viernes de los Cuentos de Guadalajara, con más de 20 años ininterrumpidos de programación. Pero ayer en la Biblioteca de Tres Cantos, en Madrid, nos encontramos con algo muy similar: 15 años seguidos de programación para adultos una vez al mes, con 100 personas de público normalmente (lleno total) y 50 “en los días flojos”. Ayer comenzaban las vacaciones de Semana Santa y la sala estaba repleta. Sería muy interesante (y tal vez podríamos hacerlo) preguntar a aquel público tan fiel qué aspectos le parecen más relevantes para asistir regularmente a este tipo de espectáculos. Las alternativas podrían ser: 1) que es gratuito, 2) la periodicidad de programación, 3) la calidad de los narradores, 4) Otra.

Habría que hacer ese estudio para tener una respuesta, pero algo nos dice que la clave está en la regularidad: la gente ya sabe, porque hace 15 años que es así, que el último viernes de cada mes hay cuentos.

Otro aspecto muy importante del mentorado han sido las lecturas. Pep ha insistido mucho en la importancia del cuento tradicional, y nos ha llenado de colecciones de cuentos de este tipo. Advertimos (porque somos muy observadores, claro que sí) que al leer y escuchar muchos cuentos de tradición aquella estructura tan particular (¡tan humana!) de los cuentos se va haciendo parte del hablar cotidiano, y tiene una utilidad tremenda a la hora de adaptar un texto para contarlo. Por ahora, hemos leído colecciones de cuentos albaneses, mediterráneos, árabes, extremeños… A ver si se nos pega la oralidad para siempre.

Las lecturas para Semana Santa

Pero no solo de tradición vive el hombre. Pep tiene una biblioteca impresionante y ha seleccionado muchos de sus libros-álbum para que elijamos alguno y lo contemos, ya sea con el libro o sin él. Los que nos conocen saben que nunca contamos con libros y que no buscamos el repertorio los libros-álbum, así que ha sido todo un desafío. Pero ya elegimos algunos y veremos qué de bueno puede resultar.

Ahora habrá algún descanso por Semana Santa. ¡Nosotros, a leer!

Mentorado 2. Viernes de los Cuentos: 24 años de programación para adultos

Imagen de la temporada 2017-2018 del Viernes de los Cuentos

 

En estas semanas de Mentorado hemos conversado con Pep de muchos temas relacionados a la narración oral. Algunos de esos temas han sido bastante reflexionados por nuestro mentor, así que en vez de explayarnos nosotros, le pedimos a él que haga algunas entradas en su blog. Solo por poner un ejemplo: al hablar de repertorio, nos llamó la atención que Pep mencionara el concepto de “repertorio global”: todos los cuentos que cuentan los cuenteros. Este concepto ayuda a entender lo importante que no contemos todos los mismos cuentos: que el repertorio global sea lo más amplio posible. Sobre este tema tan importante, Pep escribió una entrada en su blog a petición nuestra. Recomendamos mucho su lectura (click aquí).

Por cada tema que tocamos se nos ocurren muchas preguntas, así que avanzamos lento, pero seguro. Pep nos cuenta de la historia de la narración en España y otras partes del mundo, de cómo funciona en cada lugar; vamos conociendo festivales y espacios, recopilaciones de cuentos tradicionales. Casi siempre nosotros escuchamos embobados y después nos miramos, para decir casi al unísono: “deberíamos postular a un fondo para hacer esto o aquello”. A Pep le da risa pero también le entusiasma vernos entusiasmados. “La vida no os alcanzará para tantos proyectos”, dice, pero lo cierto es que a cada momento nos motiva más pensar que algún día los cuentos serán muy importantes en Chile, y que nuestro aprendizaje puede ayudar a construir esa valoración.

Como parte del mentorado, ya nos tocó ir a una primera función de cuentos. Esto ocurrió el viernes recién pasado en la ciudad de Guadalajara, y de eso queríamos hablarles: del ya legendario “Viernes de los Cuentos”.

¿Qué es el Viernes de los Cuentos?

Allá por 1993, el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara comandado por Blanca Calvo, propuso a la comunidad juntarse un viernes al mes en la Biblioteca a contarse cuentos unos a otros, mientras se compartía algo para comer y beber. Al principio no eran más de veinte personas (que ya es un número más que interesante para una actividad de este tipo), pero con el pasar del tiempo y con la regularidad de esta actividad, el número de asistentes fue creciendo hasta ser varias decenas, teniendo que cambiarse de lugar la actividad. Desde entonces comenzó a contratarse a un contador de historias profesional para presentar la función. El número de asistentes siguió creciendo, hubo nuevos cambios de lugar… Pero no les contamos toda la historia porque la pueden leer mucho mejor detallada en este enlace.

El viernes recién pasado, Pep, Mariaje y nosotros dos fuimos desde Cabanillas del Campo hasta Guadalajara para presenciar el espectáculo “La noche en los ojos”, de Sherezade Barjadí, narradora catalana. Un poco por el frío (algunos grados bajo cero, seguro), otro poco porque era primera vez que Sherezade se presentaba en el “Viernes de los Cuentos”, el hermoso Salón de Actos del CMI Eduardo Guitián no estaba lleno.

El Salón Eduardo Guitián llenándose poco a poco.

– Hoy no hay demasiada gente, saben – nos comentan Pep y Mariaje -. Apenas unos 200.

Pero con el pasar de los minutos, el salón llega casi a los 300 asistentes. Y según nos cuentan, hay muchas funciones, quizá la mayoría, que tienen lleno total: 400 personas, e incluso hay algunas presentaciones con gente sentada en las orillas o derechamente de pie.

 

400 personas. El narrador recibe por su trabajo un monto cercano a los $300.000 pesos chilenos (400 euros). El Ayuntamiento de Guadalajara (la Municipalidad) corre con los gastos de esta actividad. A la entrada recibimos un folleto con la programación de esta 21° Temporada del Viernes de los Cuentos. Era para llorar de la emoción.

400 personas. 21 años seguidos (24 si contamos los tres años de sesiones grupales donde todos contaban). Eso es lo que permite una actividad que no se interrumpe. La verdad, nos corroe la envidia. ¿Es demasiado pedir que alguna comuna de Chile tenga algo similar? Una vez al mes, invitar a todo el mundo a escuchar cuentos. Sabemos que algunas comunas lo hacen, pero siempre para público infantil (por ejemplo, la Biblioteca Municipal de Vitacura, o el Espacio Literario de Ñuñoa, y otras con menos tiempo como la Librería Lea+ del

Programa de la temporada 17-18

GAM).

Y es extraño, porque las funciones para adultos también funcionan. Los espacios sostenidos de programación de cuentos para adultos que hay en Santiago (La Rueda de los Cuentos, El Mesón Nerudiano, La Casa de las Palabras, entre otros) traen cada vez más público, pero todos saben que el programador no gana casi nada y que no se le puede pagar al narrador lo que corresponde, salvo excepciones donde hay mucho público. En definitiva: la narración oral para público adulto está en un nivel totalmente desigual de la narración oral para público infantil.

 

Y sin embargo, los  espacios de cuentos para adultos ya mencionados dan fe de que la gente en Chile sí quiere escuchar cuentos. Lo dice también el Espacio Sausacuentos en Viña del Mar. Si la programación es regular y estable, la gente llegará. Si además hay calidad, el público se mantendrá.

Qué lindo sería tener un espacio ininterrumpido por 20 años, que pague bien al cuentero de turno, que tenga una cantidad tan grande de público, con un programa hecho con anticipación. Pensamos en un espacio gestionado por la Municipalidad misma, donde el narrador pueda dedicarse a lo que sabe hacer mejor: contar, contar y contar.

O soñemos en grande: una red de Municipalidades, que vaya de norte a sur o de sur a norte, donde una narradora, un narrador, puedan presentar su espectáculo de forma continuada.

Sería guay.

¿Pero cómo puedes cobrar por contar cuentos? Una reflexión sobre la profesionalización del arte de contar historias en Chile

Niñas y niños escuchando cuentos en Santiago de Chile

“Cuento cuentos porque me gusta”. “Cuento porque le gusta a los demás”. “Cuento cuentos porque los cuento bien”. “Cuento porque es un regalo”. “Cuento cuentos porque mi papá contaba cuentos”. “Cuento cuentos porque me sirve para explicar otras cosas”. “No sé por qué cuento cuentos: simplemente, siempre lo he hecho”.” Cuento cuentos para preservar la memoria ancestral de mi pueblo”. “Cuento para fomentar la lectura”. “Cuento cuentos porque sí”. “Cuento cuentos porque es mi trabajo”.

Si usted es un narrador oral, seguramente alguna de estas afirmaciones le acomodará. Y es muy probable que se haya visto envuelto en alguna discusión que pretende poner alguna de estas razones por encima de otra, olvidando que existen distintos tipos de narradores según el contexto en que se presentan. En este artículo pretendo reflexionar sobre los diferentes tipos de narradores y proponer una aclaración sobre el concepto de narrador profesional, que nos puede resultar muy útil para el actual momento de la narración oral en Chile. Read more

Mentorado 1. La Matrioska en España: comenzando una nueva experiencia de formación

Junto a Pep Bruno

El año pasado postulamos a una Beca de Formación del Consejo de la Cultura para realizar un Mentorado de formación teórico-práctica en narración oral con el narrador español Pep Bruno. Ahora les contamos cómo sucedió todo esto.
A Pep lo habíamos escuchado contar el año 2015 en Santiago, y como nos gustaron mucho sus historias comenzamos a seguirlo por las redes sociales. Así vimos que, además de ser un excelente narrador oral, tenía una preparación teórica muy importante, y una activa participación en la Asociación de Profesionales de la Narración Oral en España (AEDA), quizás actualmente el sitio web más importante sobre el oficio en habla hispana. Pero lo más interesante no acabó ahí: en la página web de Pep Bruno pudimos leer acerca de la experiencia de Mentorado, en la cual Pep había acompañado la formación como narradora de la canaria Begoña Perera (más información aquí). A partir de la lectura de dicha experiencia, nos surgió la idea de postular a esta beca. Felizmente, obtuvimos los fondos y desde el 28 de febrero de 2018 nos encontramos en un pequeño pueblo llamado Cabanillas del Campo, en la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), en el cual vive Pep junto a su familia.

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